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LA SOJA EN
LA VIDRIERA CAPITALINA
De
la mano de Acsoja, la soja
se presentó en
la Capital Federal.
Como
broche de cierre de las actividades públicas del año que finaliza,
la Asociación Cadena
de
la Soja Argentina
convocó en el Hotel City de Buenos Aires a productores, técnicos
y público a ‘Acsoja
2007’
. El evento giró en torno a “el futuro de la cadena de
valor de la soja vista desde la biotecnología, la alimentación
humana y la economía”.
El
Ing. Agr. Miguel Calvo, vicepresidente de Acsoja, explicó que el
objetivo principal de la reunión era manifestar la presencia de la
institución en Buenos Aires. La soja es un cultivo que está en todo
el país, hecho por el cual, respondiendo a un concepto de federalismo,
se decidió en su momento establecer la sede de
la Asociación
en Rosario que, de alguna manera afirmó, es la capital del agronegocio
de la soja. Extendiendo el concepto, se han estableciendo regionales
en el NOA y en Córdoba. “La idea es traer a Buenos Aires la visión
de lo que desde la cadena de la soja se contempla para la coyuntura
y para el futuro”, dijo. Consultado acerca de si la visión
dibujada se encuentra empañada con las últimas medidas gubernamentales
que afectan al sector sojero, Calvo dijo que todo productor habitualmente
sostiene que siempre después de que llueve, sale el sol. Por lo tanto,
independientemente de que haya nubes como las retenciones que enturbien
la situación, considera que la soja tiene una generosidad en sí misma
ya que es una gran productora de riqueza. “Esto es verdad si se
piensa que desde una semilla y una carga de tecnología se termina con
la salida de barcos cargados con aceite, con harina, y con biocombustibles”.
Sostuvo que analizar
el problema sirve para plantear soluciones, para buscar nuevas alternativas
y, fundamentalmente, para seguir creciendo y generando riqueza. Admitió
que la gran mayoría de las inversiones para la producción de biodiesel
se han radicado en los alrededores de Rosario, más bien para atender
la demanda externa que para atender la demanda interna para satisfacer
lo exigido por la ley argentina de biocombustibles, Pero, en su opinión,
dijo que para cumplir la ley de integración al consumo nacional, hay
una segunda etapa en gestación que requiere que se aclaren en forma
total las reglas del juego. “Es frecuente en
la Argentina
que se parta en una dirección y a medio camino se alteran las reglas”,
apuntó.
Asimismo, sostuvo que cuando se hace una producción y una inversión
destinada a esa producción para abastecer el mercado interno, hay que
tener muy en claro cuál va a ser el sistema a través del cual se establecerá
el precio de venta del producto. Afirmó que hay una distorsión que
se aprecia muy claramente. Comentó que al viajar hacia Buenos Aires
había cargado gasoil en la autopista a $ 2,05 en tanto un par de días
antes para su establecimiento se negó a pagarlo a $ 2,60 y terminó
pagándolo a $ 2,30. “Por lo tanto, es evidente que la pregunta
es: si se hace una inversión para generar biodiesel, ¿se va a vender
a $ 2,60 o a $ 2,05, pasando por todos los valores intermedios?” Agregó
que si bien es libre la determinación de los valores, lo importante
es establecer las reglas que definan cuál va a ser el futuro.
Hay que agregarle valor a la soja
El
presidente de Acsoja, Ing. Agr.
Rodolfo Rossi, fue consultado sobre cuál es en su opinión el futuro
de
la Argentina
de la mano de la soja. Respondió que en primer lugar consideraba que
lo que había que hacer en el país era agregarle valor, produciendo
proteína vegetal para transformarla en proteína animal y así entrar
en los mercados mundiales exportando carnes. Asimismo, hay que desarrollar
todas las industrias, microemprendimientos y PyMes que generan la gran
cantidad de productos y usos que tiene la soja, y también para exportar,
“porque el mundo los está consumiendo, y si no tenemos un mercado
interno, en el mundo se están generando esas necesidades y debemos
cubrirlas”, aseguró. Respecto al deseo de productores de zonas
marginales de obtener los rindes de la zona núcleo, consultado si eso
era posible, Rossi manifestó que uno de los conferencistas, el Dr.
Grover Shannon hablaría sobre la resistencia a los diferentes factores
abióticos, esto es diferentes estados de estrés como sequía, inundación,
salinidad del suelo, y el impacto que tienen sobre el cultivo de soja.
En cuanto a la tarea de Acsoja en el seguimiento de la calidad de semilla,
Rossi aseguró que respecto, por ejemplo, a calidad del grano, se trabaja
desde hace dos años en un proyecto relacionado con contenido de proteína,
estudiando todas las variables afines con este elemento desde el punto
de vista de su calidad y cantidad, como así también de la cantidad
de aceite. En cuanto al bajo consumo de soja en
la Argentina
como alimento humano, Rossi dijo que prácticamente en Acsoja 2007 se
iniciaba ese día conjuntamente con empresas vinculadas, una campaña
para promover el agregado de soja en la dieta humana. Con tal propósito,
varios puntos como usos de la soja y sus beneficios nutricionales integraban
el programa de disertaciones. “Por eso hacemos esta reunión en
Buenos Aires porque consideramos que es el mercado más grande e importante”,
acotó.
Concluyendo, Rossi mencionó que culminando un período de tres años
de trabajo, se logró un acuerdo trascendente con el Inta. Se trata
de la firma de un convenio por medio del cual el banco de germoplasma
de soja del ente oficial se va a vigorizar con el aporte del sector
privado, representado por Acsoja.
Cómo debe actuar el agricultor argentino en la actual coyuntura
El futuro del agronegocio de soja en el favorable
contexto internacional frente a las reglas y medidas gubernamentales
argentinas fue también tema desarrollado en Acsoja BA 2007, el evento
organizado por
la Asociación Cadena
de
la Soja Argentina.
E
l Ing. Agr. Pablo Adreani
de la consultora Agri Pac, consultado sobre cómo debe actuar
el agricultor argentino en la actual coyuntura donde proliferan las
medidas económicas oficiales que perjudican su rentabilidad, dijo
que la respuesta era muy larga. Puestos a analizar el país desde el
mes de octubre postelecciones, la de ahora es una Argentina distinta
en el sentido que hay más presión sobre el campo, situación que
el sector tal vez esperaba que no iba a suceder con algunos
cultivos, como la soja. Destacó el valor de Acsoja BA 2007 por
analizar la cadena de la soja, que si bien es un producto de poca
incidencia en la canasta familiar y en el costo de vida, no escapó
al aumento de retenciones del Gobierno. De allí que hoy el
escenario es uno donde el agricultor sigue estando favorecido porque
la suba de precios en el mercado, compensó el aumento de las
retenciones. Nuevamente, el mercado pasa por arriba de la situación
argentina, del aumento de los costos de producción, del costo de
salarios, de fletes, de insumos. “Por suerte, porque de
otra manera hubiera sido una situación muy complicada”, dijo.
Respecto a las perspectivas de los otros cultivos, dijo que hay
un fuerte aumento en el área de maíz y de soja, también en
girasol y trigo. Nuevamente, la agricultura le quita superficie a la
ganadería: 1,5 millones de hectáreas en un año. “Vamos hacia
una cosecha récord arriba de 105 millones de toneladas, si no hay
problemas como las que tuvo el trigo hace unos diez días, que es
bastante grave”, aseguró.
Manifestando que el aumento de costos
internos de
la Argentina
ha sido feroz en los últimos cuatro años, reiteró que si la
situación del sector no es apremiante es porque los precios de los commodities
han subido mucho más que el aumento de los costos internos.
Consultado si era posible hacer un análisis a mediano plazo del
comportamiento internacional de los mercados, Adreani dijo que las
curvas de precio del trigo, maíz y soja de los últimos cinco meses
muestran subas explosivas. El trigo subió 150 dólares, la soja 170
dólares y el maíz que fue el que menos subió, 25 dólares.
Describió que en un escenario de subas
explosivas cuando la oferta se acomoda y empieza a haber una mayor
oferta a nivel global, teóricamente los mercados se dan vuelta. “Lo
que sucede es que no se percibe
un escenario de precios bajos como en el 2001-2002. Van a
apuntar hacia abajo, pero la soja no va a valer 150 dólares, valdrá
210 y el maíz no va a valer 70, valdrá 100. Puede haber una baja técnica
en los próximos seis meses por reacomodamiento en el hemisferio
Norte, pero no bajas a los niveles mencionados”, enfatizó.
Avances biotecnológicos
El
Dr. Esteban Hopp es el
Coordinador del Área Estratégica de Biología Molecular, Bioinformática
y Genética de Avanzada en el INTA Castelar. Respecto a qué avances
biotecnológicos de aplicación práctica en nuestro país pueden
proyectarse para el cultivo de soja, el científico dijo que por un
lado están las sojas transgénicas que se ensayan en
la Argentina
, información que puede consultarse entrando en la página de
la Secretaría
de Agricultura de
la Nación. Para
mencionar algunos, citó los genes de resistencia a otros herbicidas
aparte del glifosato, genes de resistencia a enfermedades, genes de
resistencia a sequía, genes que aumentan la calidad de la soja,
como las sojas de alto oléico. Son materiales que, finalizados los
ensayos, seguramente se solicitará el permiso para su
comercialización. Adelantó que en el INTA se está trabajando,
entre otros, con algunos
genes antifúngicos que podrán servir para tratar enfermedades de
hongos en la soja y que se podrán incorporar al cultivo por
ingeniería genética. Dijo que en su disertación apuntaría a las
fronteras del conocimiento, fronteras que no se cierran con las
plantas transgénicas, un avance que tiene ya más de treinta años.
Lo nuevo hoy, es la aplicación al mejoramiento de las técnicas
postgenómicas.
Dijo que en el proyecto genoma humano se
secuenció el ADN humano y posteriormente a la secuenciación,
comenzaron a aparecer las propuestas de qué se puede hacer con esa
información, hecho que se relaciona con las funciones de los genes.
Es en este aspecto que se está trabajando en caracteres incluso
complejos, los cuales implican saltos cuantitativos y cualitativos
en el mejoramiento de la soja, no necesariamente por ingeniería genética
sino por mejoramiento convencional, identificando los genes
interesantes en la soja. En este contexto, explicó que hay una
iniciativa que ha unido lo que son los INTAs de todo el Cono Sur en
el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario
del Cono Sur.
Procisur lleva adelante un proyecto
denominado Southnomics que se plantea comenzar el estudio de la roya
de la soja como un problema común a los cinco países sudamericanos
productores de la oleaginosa. El presupuesto para encarar el
problema con estas herramientas modernas es de 5 millones de dólares.
Agregó que por ingeniería genética se encuentran cosas más rápidamente
pero a veces cuesta más tiempo aprobarlas porque el sistema
regulatorio es engorroso, costoso y largo. Además, las técnicas
genómicas permiten identificar los puntos flacos del patógeno para
luego tratar de avanzar por la vía de mejoramiento convencional.
Este proceder requiere mucha investigación básica previa y lleva
mucho tiempo hasta que se encuentran los genes que se quieren
mejorar para incorporarlos al germoplasma. Dijo que es una vía muy
interesante no solo para la roya de la soja sino para gran cantidad
de otros cultivos.
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