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CULTIVOS
Las benéficas lluvias de la pampa húmeda

Para conocer el estado de los sembradíos de maíz y soja, los cultivos principales de la región sur de Santa Fe, que están en sus etapas finales, se consultó al
Ing. Agr. José Rossi de la Unidad de Extensión y Experimentación Adaptativa Venado Tuerto del INTA.
Dijo que en maíz de primera los híbridos de ciclo más largo están prácticamente finalizando el llenado de grano, y que el potencial de rendimiento del cultivo ya se definió aproximadamente un mes atrás. En este aspecto hay una gama muy variada de valores que dependen de la zona y de oportunidades de lluvia que fueron muy desparejas. Describió situaciones donde a cortas distancias hubo milimetrajes muy diferentes que determinaron que en el maíz, un cultivo que tiene un período crítico muy puntual donde se definen los valores de rendimiento, se presenten lotes con muy buenos rendimientos y otros con rendimientos relativamente regulares. Esta situación hace que las estimaciones de cosecha hablan de lotes de 6.000 kilos por hectárea hasta lotes de 11.500 kilos por hectárea. Estando el cultivo en el estadío de madurez fisiológica terminando el llenado de grano y comenzando el período de secado, es importante el anclaje de las plantas y el estado de la caña para evitar los problemas de vuelco y quebrado.
Soja
Respecto a soja de primera, señaló que el cultivo está en el estadío fenológico R5.5 que significa que la chaucha está a medio llenar. “Estas últimas lluvias en la región, que fueron unos sesenta o setenta milímetros, son definitorias”, dijo. En su opinión, las recientes precipitaciones van a generar importantes rendimientos ya que aseguran la finalización del cultivo. Agregó que los lotes de soja de primera de la región presentan un aspecto que va de bueno a muy bueno. Esto se debe a que, a diferencia del maíz, la oleaginosa tiene mayor plasticidad en su período crítico, razón por la cual las lluvias desparejas de una manera u otra permitieron que el cultivo soportase el estrés y aprovechase el agua caída, y así generar cultivos que hoy presentan un porte y un número de chauchas que van a brindar muy buenos rendimientos. “Nuestras estimaciones son de muchos lotes de 4.000 kilos y también de más de 4.500 kilos por hectárea”, apuntó. Zonalmente, manifestó que las enfermedades de fin de ciclo no han incidido en esta campaña como lo hicieran en la anterior. Si bien el monitoreo de lotes evidencia la presencia de septoriosis o cercospora, su bajo nivel no justifica la aplicación de fungicidas. En cambio, sí hay presencia importante de bacterias. Respecto a plagas, se están haciendo aplicaciones en lotes puntuales para control de isoca medidora y chinche. Apuntó que prácticamente a la fecha no hay una presión importante de isoca medidora, que es defoliadora, como hubo para el mismo período en la campaña anterior. Refiriéndose a soja de segunda, mencionó que el cultivo no ‘despegaba’, que no pegaba el estirón, estaba floreciendo con un porte bajo pero que, al igual que en la soja de primera, experimentó con las últimas lluvias un crecimiento que está generando un cultivo de muy buenas condiciones. Aquí también se están haciendo aplicaciones para control de isoca medidora, quizás en mayor medida que en los cultivos de primera.
Arthur J. Woodward
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