TECNOLOGÍA MAÍZGARD - ROUNDUPREADY2
Maíz, genes y rendimientos

 

En la reciente UEDAP de Monsanto, Ph conversó con el mejorador de maíz, Ing. Agr. Gustavo Gaudio. Consultado sobre cómo se llega en maíz a la tecnología MaízGard - RoundupReady2 (MG RR2) de genes ‘apilados’ o evento doble, dijo que hasta hace poco tiempo el productor conoció solamente los genes incorporados de a uno sobre cada uno de los materiales híbridos ofrecidos. A partir de la presente campaña, van a tener la oportunidad de probar esos mismos genes pero ya apilados sobre una misma planta. Señaló que éstos básicamente producen una exacerbación de rendimiento, y es sobre ese punto que el productor tiene que entender que cada uno de estos genes que se va apilando trae indefectiblemente un aumento en el rendimiento. Sostuvo que de otra manera, no tendría razón de ser ni desde el punto de vista de la empresa ni del productor. A veces no se sabe bien cuál es el mecanismo de acción dentro de la planta, o qué punto fisiológico dentro de la planta toca a cada uno de estos genes, pero sí que es muy notable el efecto que se produce. “En este caso, la apilación de genes hace que uno más uno sea un poco más que dos”.

Hoy, se están ofreciendo los genes MaízGard y RoundupReady, ya conocidos, sobre un mismo pié. La idea es que para los próximos años se tenga el apilado triple que en los Estados Unidos lleva ya unos cuantos años. A futuro, adelantó que el objetivo es poner hasta ocho genes sobre la misma planta. Esa situación está trayendo un gran grado de seguridad porque todo ese potencial que la planta tiene en determinado momento será cosechable. “Tratamos de que los factores reductores de rendimiento estén en su mínima expresión”, afirmó.  

 

Techos de rendimiento

Consultado sobre techos de rendimiento, Gaudio respondió que era difícil hablar del tema porque son muchos los factores que intervienen. La primera necesidad es contar con el mejor germoplasma porque no tiene sentido colocar esos genes sobre germoplasma de calidad inferior. Hay, además, otros factores como fertilización, luminosidad o agua, que van a determinar que ese potencial sea más o menos alcanzable. Los genes incorporados ayudan a que parte de esos factores estresantes que reducen el rendimiento, se vean minimizados. “Es, por lo tanto, difícil hablar de potencial”, apuntó.

Si se piensa en la Argentina con todas las buenas condiciones con que contamos, dijo que el techo potencial de rendimiento está por encima de los 18 a 20 mil kilos por hectárea. Por otro lado, el promedio nacional está ubicado en 7, 8 o 9 mil kilos por hectárea, razón por la cual tenemos todavía un techo muy grande por crecer. Otra pregunta fue qué pasaba con el suelo con una planta con ocho genes apilados. Respondió que no lo afectaba en nada porque la protección de unos cuantos de los ocho genes que se trabajan en Estados Unidos son para protección contra insectos, en tanto otros brindan protección contra herbicidas para tener un lote totalmente limpio y obviar la competencia con malezas desde el inicio del cultivo. Una última consulta fue si el aumento de rendimiento mencionado implica una mayor demanda de nutrientes o un uso más eficiente de los mismos fertilizantes.

Dijo que hoy la cuestión se circunscribe a mayor demanda de nutrientes, esto hasta que se puedan incorporar algunos de los nuevos genes que se están estudiando. Enumerando algunos de ellos, mencionó el gen de tolerancia a sequía y el gen de mejor aprovechamiento del nitrógeno. En ese momento se conocerá si lo que se necesita es menor demanda de fertilizante o hacer más aprovechable el nitrógeno disponible en el suelo. “Ese sería un cambio cualitativo tremendo, que estará disponible alrededor de año 2012 o 2015, no menos que eso”, finalizó.

 

Arthur J. Woodward

 

 

 


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